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Muchos de los trastornos cutáneos que puede presentar tu recién nacido son benignos. Esto significa que no tienes por qué preocuparte, aunque siempre es bueno que consultes cualquier duda con el especialista. Por lo general, los padres se suelen asustar al ver un color o sarpullido extraño en la piel de su pequeño.

Motivos de la piel atópica de mi bebé

La mayoría de las veces no caemos en la cuenta de que un gran porcentaje de bebés, en sus primeras semanas de vida, presenta una piel atópica. Esta, por lo general, es algo normal, en muchas ocasiones marcada por un factor racial o genético sin mayor importancia. Aunque, siempre que veas algo fuera de lo común en tu bebé, te aconsejamos que consultes con el pediatra, pues te ayudará a salir de dudas.

Las manchas benignas y más comunes, que puede mostrar tu pequeño, suelen desaparecer al poco tiempo. Lo mejor es estar vigilándolas, con el fin de controlar el buen desarrollo de tu bebé. Las que más frecuencia se perciben son:

– La mancha salmón. Esta aparece en la mitad de los recién nacidos. Se caracteriza por su tonalidad asalmonada, cubriendo las zonas de la frente, la nariz, labio superior o la nuca. En esta última zona puede prolongarse, pero en las demás desaparece durante el primer año de vida.

– El eritema tóxico-alérgico es una de las afectaciones cutáneas más comunes en los recién nacidos, llegando a afectar a casi la mitad de ellos. Curiosamente, no lo suelen padecer los prematuros. Se trata de un sarpullido de granitos que, con frecuencia, van acompañados de pus, bordeados por un halo rojizo. Los verás aparecer en los primeros días de vida y, aunque llegan a durar, en ocasiones, hasta varias semanas, terminan desapareciendo por sí solos. El origen de este eritema no se conoce.

– El vérnix caseoso es natural verlo al final del parto. Se trata de una capa, parecida a la nata que recubre a los recién nacidos. En las primeras horas, una vez que se seca, se quita con facilidad, aunque en las niñas puede complicarse su desaparición, ya que queda adherida a sus genitales, llegando a requerir abrasión.

– La descamación de la piel es muy común en todos los bebés. Puedes observarla entre el primer y segundo día de vida. Aunque es más natural apreciarla en las extremidades, se puede extender hasta el tronco del bebé. Por lo general, la descamación aparece en el prematuro hasta la segunda o tercera semana.

– El lanugo o también llamado «vello primitivo» es un rasgo primigenio del ser humano. Aparece en los bebés recién nacidos, cubriendo la zona del dorso, hombros u orejas. Es de tonalidad clara y tiende a desaparecer a las pocas semanas.

Los cuidados de la piel del bebé que debes tener en cuenta

Como te hemos explicado, estos problemas cutáneos son declarados benignos, por eso es normal que se den en un gran porcentaje de recién nacidos. Los cuidados de la piel del bebé que debes realizar, en la mayoría de los casos, son nulos. Con suerte, estos problemas desaparecen por sí solos.

Solo, en ciertos casos, y con ayuda del especialista, se atenderán determinadas dificultades, como el vérnix caseoso, que precisa de abrasión en la zona genital femenina. En el caso de la descamación, la adecuada hidratación será suficiente.

Los trastornos cutáneos más comunes del recién nacido no implican una mayor atención, pero debes vigilarlos.

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