Por mucho que cuides la piel del culito del bebé, algunas veces resulta imposible evitar que desarrolle una dermatitis. Te das cuenta apenas notas que ante el cambio de pañales tu nene o nena llora dolorosamente y tiene la piel de su “culete” enrojecida.

En efecto, la piel irritada del culito se visualiza al rojo vivo y al tacto se torna muy fina y frágil. Tu hijo o hija llora cuando lo higienizas. Tiene motivos de sobra: la dermatitis duele y mucho.

¿Por qué se produce?

Continuas diarreas, un largo período sin ser higienizado o la salida de los dientes, son algunas de sus causas. La principal es que las enzimas intestinales que llegan a la zona del pañal a través de las heces permanecen activas y agresivas gracias a la humedad reinante. ¿Qué hacer cuando esto ocurre? A continuación, te lo contamos.

Cómo tratar el culito del bebé

Ten paciencia y acompaña sus dolorcitos ofreciéndole el pecho más seguido, brindando más mimos que de costumbre y haciéndole upa para que se sienta a salvo. Y actúa rápido. Para ello, te brindamos algunos tips prácticos para que el padecimiento de tu peque sea lo más corto posible:

1. Cámbialo con más frecuencia para evitar que el pañal sucio agrave los síntomas. Según la Asociación Española de Pediatría, “el factor crucial en la prevención de la dermatitis irritativa del pañal es el número de cambios de pañal al día”.

2. Evita la humedad de la zona procurando que el culito esté la mayor parte del tiempo seco. Asimismo, como capa protectora antihumedad, antes de cerrar el pañal, emplea cremas a base de óxido de zinc, también llamadas “pastas al agua”. Ellas aceleran el proceso de cicatrización.

3. Utiliza las toallitas húmedas solamente cuando estés fuera de casa. Procura que las elegidas no contengan alcohol y sí sustancias que aporten alivio, tales como el aloe vera.

4. Deja la piel del culito de tu bebé al aire libre el tiempo que sea posible. Ello ayudará a que la zona se seque más rápidamente y se irrite menos.

5. Colócale el pañal no muy ajustado, para evitarle el dolor. De ser necesario para evitarle molestias, usa una talla mayor a la acostumbrada.

6. Prueba también con productos naturales ricos en karité y caléndula para suavizar la piel de tu peque. También el aceite de oliva es muy usado en estos casos.

7. Prepara un té de manzanilla (camomila), déjalo reposar y cuando esté frío, embebe un algodón y pásalo por el culito del bebé. Luego seca bien con un paño suave dando toquecitos (sin rozar).

8. Lava la zona con agua templada y algodón. Sécala sin frotar con un paño cien por cien de algodón.

9. Procura poner a tu hijo o hija ropa de algodón, bien holgada, que no le raspe la entrepierna.

10. Si tras dos o tres días de tratamiento, la rozadura o irritación no mejora; si notas que desarrolla infección (aparece pus) o tu peque se fastidia cada vez más al limpiarlo, consulta a su médico de cabecera para que lo evalúe.

En síntesis, no te desesperes. En torno a las 72 horas, el culito del bebé estará nuevamente sano y suavecito. Para ello, no pierdas tiempo y pon en práctica estas recomendaciones lo antes posible.