Desde el nacimiento de tu bebé y hasta las seis semanas de vida, aproximadamente, se desarrolla el proceso de consolidación de la lactancia materna. Si has decidido dar el pecho a tu hijo debes conocer las crisis de lactancia para que no te pillen desprevenida y sepas afrontarlas con naturalidad.

¿Qué son las crisis de lactancia?

Son situaciones en las que observas que tu bebé llora mientras está mamando, está inquieto y se comporta de forma diferente.

El bebé está teniendo un brote o escalón de crecimiento, por lo que su demanda de leche materna es mayor. Además, su estómago ha crecido y quiere que la leche salga con mayor rapidez del pecho materno para calmar su hambre.

¿Cuándo ocurren estos escalones de crecimiento?

Suelen suceder a las 3, 6 y 12 semanas, aunque depende del peso y del tamaño del niño en el momento de su nacimiento.

La lactancia en el recién nacido puede ser de 10 y 12 tomas diarias. A medida que va pasando el tiempo las tomas se van espaciando y la composición de la leche también.

Cuando aparece una crisis de lactancia la cantidad deja de ser suficiente para la demanda del bebé, de ahí su inquietud y su llanto. En unos días volverán a estar sincronizadas la demanda y la producción de leche.

¿Qué debes hacer ante un brote de crecimiento?

Cuando el bebé tiene 3 semanas

Cuando llega la primera crisis, el niño quiere mamar de forma continua y llora cuando tiene que soltar el pecho. Esto ocurre porque el bebé necesita un aumento en la producción de leche y solo con la succión continua obtendrá la cantidad deseada. En unos días tu pecho habrá llegado al nivel necesario y las tomas volverán a equilibrarse.

Es importante que no te agobies y que solicites ayuda de tu pareja y tu familia. Estarás muy cansada físicamente pero debes tener la tranquilidad de que el niño está poniendo el peso adecuado y que la situación se va a normalizar.

Cuando el bebé tiene 6 semanas

Ocurre la segunda crisis de lactancia y los síntomas en el bebé son muy parecidos a los de la primera crisis. Cambia la composición de la leche materna y no todos los bebés lo aceptan de buen grado. Algunos lloran, se ponen rígidos y nerviosos e, incluso, pueden llegar a morder con las encías.

Igual que en la primera crisis es fundamental que mantengas la calma y continúes con la lactancia hasta que el niño recupere el patrón anterior.

Cuando el bebé tiene 3 meses de vida

Es la crisis más complicada y la que tarda más tiempo en resolverse. Por eso, esta edad es en la que más abandonos de la lactancia materna se producen.

Los bebés de esta edad pueden hacer la toma en muy pocos minutos, ya que tienen muy desarrollados los músculos faciales encargados de la succión.

En el pecho de la madre se produce un cambio asombroso. Si hasta ahora la leche estaba disponible para el bebé en el momento de ponerse al pecho, ahora solo se fabrica cuando el niño la demanda. Tendrá que empezar a succionar, esperar y volver a mamar para encontrar el alimento.

Si no quieres abandonar la lactancia materna es el momento de armarte de paciencia y fijarte en los parámetros objetivos de peso y altura para tener el convencimiento de que tu bebé se está desarrollando correctamente y que es solo una nueva crisis de lactancia.

Send this to a friend