Durante los primeros meses de vida de tu bebé pasarás muchas horas amamantándolo, por eso es importante que las posturas para dar el pecho sean adecuadas. Así evitarás dolores en la espalda, sobre todo en la zona lumbar y cervical. Si tienes la espalda bien apoyada y tu bebé también está cómodo ambos disfrutaréis del periodo de lactancia.

No existe una única posición para amamantar por lo que deberás encontrar la más conveniente para los dos. Especialmente si eres madre primeriza puedes ir probando las diferentes posturas que te vamos a describir hasta que encuentres la ideal para ti y para tu bebé.

Diferentes posturas para amamantar

Postura biológica

Desde el momento del nacimiento, especialmente si se trata de un parto vaginal, el bebé está preparado para buscar el alimento en tu pecho. Para facilitárselo únicamente debes colocarte semitumbada y colocar al bebé boca abajo sobre tu cuerpo descubierto. Él irá buscando y se agarrará al pecho cuando lo encuentre.

En bebés muy pequeños este proceso puede durar desde unos minutos hasta una hora, así es que si decides optar por esta postura tendrás que armarte de paciencia. A medida que vaya creciendo lo hará con más rapidez, en apenas 10 minutos.

La ventaja principal de esta postura es que todo su cuerpecito quedará en contacto con el tuyo. Además volverá a oír el sonido de tu corazón y de tu respiración, tan familiares para él.

Posición de cuna

Es la más frecuente, la postura clásica que habrás visto muchas veces en otras mamás. También es la más fácil para las madres que comienzan con la lactancia y para las madres de hijos gemelos. En esta postura sostienes al bebé en uno de tus brazos y colocas su cabeza frente al pecho del que vaya a mamar. Con la mano que queda libre puedes guiar el pezón hacia la boca del bebé.

Posición invertida

Es una posición muy cómoda cuando se ha tenido un parto por cesárea. Para ello debes colocar un almohadón al lado de tu cuerpo y apoyar en él tu bravo y al bebé. Con la mano del brazo que tienes apoyado puedes sujetar su cabeza mientras está mamando y con el antebrazo estarás sujetando su cuerpo.

En esta posición se favorece el drenaje de los conductos situados en la parte externa de cada pecho, lo que te ayudará a prevenir mastitis y obstrucciones.

Esta postura también la puedes practicar estando reclinada en un sillón o en la cama, en vez de sentada y te resultará más cómoda.

Posición del caballito

Es menos frecuente en bebés pequeños. Sin embargo es muy cómoda cuando es un poquito mayor y sujeta perfectamente su tronco y su cabeza. En esta posición el niño se sienta sobre una de tus piernas y toma el alimento del pecho situado en el mismo lado.

Es una postura muy recomendable cuando existen problemas de retrognatia u otros relacionados con los maxilares. Para que el agarre sea bueno conviene que el pezón esté en dirección a su paladar.

Postura acostada

Es una postura que podrás adoptar para las tomas nocturnas, porque facilita tu descanso. Si has necesitado episiotomía durante el parto y te molesta al sentarte puedes alimentar a tu bebé tumbada en la cama con total comodidad.

En esta posición tanto la madre como el niño están tumbados y enfrentados, de forma que el niño toma en su boca el pecho de la madre que queda más cerca.

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