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Estimular a tu bebé durante su primer año de vida es muy importante. En esta etapa tiene muchas facilidades para aprender, adquiriendo conocimientos tan rápidamente que ni siquiera te darás cuenta. El juego es fundamental para asegurar este conocimiento, ya que mediante la diversión es la mejor forma de educar durante este periodo.

La educación y estimulación tempranas

La educación y la estimulación deben comenzarse desde el primer acto de interacción del bebé con los padres. Ya lo estás estimulando en el momento en que lo coges en brazos y le alimentas. Con esto, consigues crear un vínculo imprescindible, que ya se fue gestando dentro de tu vientre.

Tocarle las manitas y los pies hará que tu pequeño vaya descubriendo sus extremidades. Es necesario que desarrolle correctamente sus habilidades motoras. Para ello puedes acercarle diferentes juguetes de distintas texturas, para que vaya diferenciándolas y moviendo sus manitas.

El juego en función a su desarrollo

Conforme van pasando los meses, es importante que lleves a cabo determinados juegos, que le favorecerán su desarrollo.

– Entre los 3 a 6 meses debe practicar mucho con el tacto. Esta etapa es, ante todo, de reconocimiento, pero no solo en el plano material, sino en lo que refiere a las personas que lo rodean. Así, sabrá perfectamente quién es su mamá y su papá, a pesar de que no puede expresarlo verbalmente. Pero sí responde a estímulos. Por eso, puedes practicar con tu bebé un juego basado en imitar los gestos de la cara o los creados con las manos. Esto hará que facilite su movimiento.

Para que vaya familiarizándose con la lengua, le puedes poner música. El desarrollo del bilingüismo es también muy beneficioso para su cerebro, así que, no está de más que oiga canciones en inglés u otro idioma que prefieras.

– Entre los 6 a 9 meses empezará a gatear. Es el momento perfecto para incentivarle el movimiento de diferentes maneras. El objetivo es que vaya desarrollando su musculatura, para el momento en que comience a dar sus primeros pasos.

Para el desarrollo de su fuerza, vamos a emplear distintos juguetes u objetos que muestren texturas nuevas para el pequeño.

– Entre los 9 a 12 meses, cuando ya tiene una mayor facilidad de movimiento, es el momento de ponerle obstáculos para que los vaya salvando. Gatear, ponerse de rodillas, rodar por el suelo…, todo le encantará, además de hacerle un bien para su motricidad.

Ponle como meta uno de sus juguetes, para que aprenda a tolerar la frustración si no consigue el objetivo. Verás como con el tiempo aprende a autosuperarse y lograr nuevos objetivos en su vida.

Cerca del año de edad es ideal para que dé sus primeros pasos. Pero debes dejarlo que autoexplore sus posibilidades, apareciendo para él como un apoyo. Cada pasito que consiga debes celebrárselo, con el fin de motivarle a seguir avanzando y ganando autoestima.

También le puedes enseñar a construir grandes torres que, seguramente, al inicio, prefiere tirar. Después podéis repetirla juntos e, incluso, hacerla más grande. Con esto desarrollará su pensamiento y, nuevamente, sus ansias de superación.

Estimular a tu bebé es la mejor experiencia que puedes tener. Es una etapa clave de su vida, en que desarrollará su psicomotricidad y empezará a valorarse como ser humano. Todo lo conseguirás mediante el juego.

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