En el embarazo y durante toda la lactancia tu cuerpo va a empezar a cambiar principalmente en el último trimestre.

Hoy nos vamos a centrar en tus mamas. Ellas van a crecer para tener esa energía extra que tanto le hará falta a tu bebé y eso trae consigo consecuencias que pueden alterar el aspecto de tus senos.

Lo que más miedo tienen las nuevas mamis son los defectos estéticos que les puedan quedar después de la lactancia y por ello, hoy vamos a dar unos consejos para mantener un pecho sano y firme sin tener los temidos efectos secundarios posteriores al destete.

¿Qué cambiará en tu pecho y qué hacer para evitarlo?

Lo más evidente será el aumento y eso puede hacer que aparezcan estrías, caída por el peso e incluso dolor en ellos y en la espalda. Si no se lleva una higiene adecuada, puede aparecer mastitis o grietas en el pezón originando molestias dolorosas.

Para que no te pierdas detalle, acuérdate que las claves más importantes son: hidratación, higiene y técnicas de masaje para que no se lastimen tus mamas.

Desde que sabes que estás embarazada puedes empezar a tener unos cuidados del pecho durante la lactancia y antes de ella. No esperes solo al tramo final y asegúrate una salud y beneficios para el futuro.

Al principio lo mejor es hidratarlos con cremas y aceites específicos. Las cremas ricas en vitamina E y aceite de rosa de mosqueta pueden ayudarte con las estrías. Luego usa aquellas que tienen base de lanolina para completar la hidratación.

De esta forma, recibirán elasticidad evitando las estrías. Es importantísimo que no uses jabones ni cremas en el pezón porque pueden irritarse.

Claves para el cuidado del pezón:

Te recomendamos que cuides y mimes tus pezones porque es de las zonas más sensibles. Al principio, es normal sentir dolor y tensión pero si va más allá y notas quemazón o después de una semana dando de mamar a tu pequeño no ves que disminuya, entonces acude a especialistas por si tuvieras una infección.

1. Mantén una higiene normal, sin pasarte.

Al acabar la toma, humedécelo con tu leche y déjalo que seque al aire libre. Esto se recomienda porque la leche materna es anti infecciosa y antiinflamatoria, ayudando a prevenir grietas y heridas.

La higiene es importante pero no hay que pasarse. Lo ideal es una ducha diaria, ya que un exceso de agua puede hacer que se ablanden y empeore la aparición de heridas.

2. Usa discos absorbentes.

Si eres de las que tienen pérdidas de leche, existen discos absorbentes de materiales transpirables. Simplemente cambíalos de forma frecuente para evitar humedad.

3. Evita dolores de espalda.

Para el dolor de senos puedes usar sujetadores de tirantes anchos y regulables así como que sean sin aros o incluso algunas tallas más para que no te aprieten.

4. ¡Masajea tus mamas!

Teniendo una hidratación e higiene adecuadas viene el turno de los masajes.

Si tomas la rutina de masajearlos, vas a ayudar a prevenir la congestión.

¿Cómo hacer un masaje correcto?

Presiona tu pecho con las yemas de los dedos pero no aprietes mucho. Haz movimientos desde arriba a la areola en forma de círculos pequeños.

5. Realiza ejercicios para pectorales.

Si quieres prevenir el aspecto de pecho caído, es recomendable hacer yoga, natación o pilates con el fin de fortalecer tus pectorales y tener una piel y senos firmes.

En definitiva, se trata de tener unas atenciones especiales que no solo deben hacerse cuando ya tengas a tu pequeño entre tus brazos, si no meses antes para evitar las molestias o defectos estéticos. Acuérdate de hidratar, limpiar y masajear los pechos para evitar complicaciones y mantener un pecho firme.

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