Seguramente, si eres mamá o papá primerizo te estarás preguntando qué hacer con esas uñitas que revolotean alrededor de su cara y cuerpo causando, de vez en cuando, algún estrago en forma de arañazo. Y es que todo te es nuevo y quizás este sea un último detalle que te desborde.
Para un adulto es muy elemental cortarse las uñas, tan fácil como coger el cortaúñas y listo. Pero si se trata de un bebé recién nacido, tan pequeño y, a simple vista, frágil, el tema cambia. Cualquier tijera, por pequeña que sea, parece demasiado grande para sus delicadas manos. Cualquier leve movimiento realizado con ellas te parecerá una acción arriesgada y peligrosa.
Por eso, para ayudarte a despejar dudas o miedos infundados te explicamos todo lo que debes tener en cuenta sobre el corte de uñas en bebés. ¿Nos acompañas?
¿Cómo son las uñas de los bebés?
Lo primero que tienes que saber es que las uñas de tu bebé son frágiles, es decir, se romperán con facilidad al chocar, por ejemplo, con objetos. Se quiebran fácilmente y eso puede incrementar el riesgo de que se haga arañazos. No es hasta la tercera semana o el mes, cuando comiencen a fortalecerse las uñas y a resistir más las contusiones.
Otro dato importante de estas uñitas, es que el dicho “uña y carne” es, en este caso, más acertado que nunca. La uña está muy pegada a la piel, hecho que provoca que al cortarlas se pueda dañar la capa de piel que está inmediatamente por debajo y que, pese a cortarla, se siga rompiendo. No te preocupes, las pequeñas heridas que puedan ocasionarse son inofensivas y se curarán ellas solas de manera natural.
De este modo, lo más aconsejable es dar un margen a las uñas de tu bebé y, por supuesto, ¡ni se te ocurra mantenerlas constantemente tapadas! Esta es una idea que algunos padres ponen en práctica, pero que está totalmente desaconsejada. Las manoplas o guantes han de emplearse para proteger las manos del frío, nada más.
En caso de que las uñas de tu lactante se encuentren en una situación excepcional de caos y destrucción antes de las tres semanas, es mejor limarlas que cortarlas. Existen limas especiales para recién nacidos con las que redondear los extremos y pulir las irregularidades, preservando el resto de la uña.
Si, por el contrario, quieres intentarlo con las tijeras y cortar las uñas al bebé, ¡sigue leyendo!. En primer lugar, las puntas han de ser redondeadas, en acabado roma. El corte ha de ser amplio, sin apurarlo o ajustarlo en exceso al borde. Recuerda que la piel y la uña estarán muy pegadas y que no se podrán diferenciar fácilmente. Los bordes se dejarán también libres, adquiriendo la uña una forma cuadrada. Al final del corte, es conveniente aplicar crema hidratante. A tu bebé le encantará.
Es vital estar relajado
Por supuesto, elijas el método que elijas, es esencial llevarlo a cabo en un ambiente relajado, con tu lactante tranquilo y sin demasiados inputs externos que le puedan distraer, provocando que se mueva de forma impredecible. Conforme crezca, se hará un poco más difícil, ya que no suele ser un momento agradable. Por suerte, existen diferentes estrategias para distraerlos, siempre sin forzar.
Y si lamentablemente se produce algún cortecillo, no desesperes, no será el primero ni el último. Como ya se ha comentado no suele ser grave y con un poco de solución yodada será suficiente para que desaparezca en un par de días.