Los primeros días con tu bebé son inolvidables, sobre todo por lo que respecta a la limpieza del cordón umbilical, el cual, seguramente, lo conservarás toda la vida. El profesional médico te dará algunas indicaciones que debes seguir meticulosamente.
Los cuidados del recién nacido
Durante su etapa en el vientre materno, el cordón umbilical ha servido como contacto directo con la madre. Mediante el mismo se ha alimentado y desarrollado, creando un vínculo con la mamá, que aún se conserva tras el nacimiento.
Después del parto, el médico cirujano procede al corte del cordón umbilical. Se crea una pequeña herida que el especialista irá limpiando con alcohol, aplicando gasas sobre la misma, con el fin de evitar infecciones.
Por norma general, el cuidado durante la cicatrización y la caída completa de esta tripita no supone ningún problema. Suele ser un proceso normal, el cual debes seguir en tu casa bajo las recomendaciones del especialista.
Verás, cuando te entregan a tu bebé, un pequeño muñón, que deberá caerse entre los cinco días o tres semanas después del corte del cordón umbilical. No te preocupes si tu pequeño tarda hasta el último día en caérsele. No hay una regla general que indique el tiempo en que debe pasar esto, siempre que responda al intervalo indicado. Caso contrario, deberás consultar con el pediatra.
La importancia de la higiene del bebé
Lo imprescindible para que este muñón se caiga de manera natural, es mantener a tu bebé limpio. Es importante el baño diario. Muchos médicos te pueden decir que evites bañarlo en una tina con agua; para otros, esto no presentará ningún problema, siempre que lo seques perfectamente bien.
Puedes darle un baño con la ayuda de una esponja húmeda. La parte del cordón que queda debe estar completamente limpia, para evitar que se infecte. Evita que la humedad permanezca en él, ya que podría atraer a bacterias.
Te pueden recomendar que ya no apliques alcohol u otra sustancia desinfectante en el muñón, ya que los últimos estudios médicos indican que puede retrasarse de este modo el proceso de sanación.
Cuando le pongas el pañal a tu bebé, procura utilizar los indicados para recién nacidos. Estos conservan el espacio adecuado para dejar libre la zona del ombligo. Así se consigue que no esté en contacto directo con la orina. Además, dejar que se airee permite que el muñón se seque más rápidamente, favoreciendo su caída.
Aunque veas que falta poquito para que se caiga, apreciando que cuelga de un hilo, no debes forzar el proceso. Deja que se descuelgue solo, para que el cuerpo de tu bebé deseche por sí solo esta parte.
No te asustes si durante los primeros días ves un líquido amarillo o un poquito de sangre en la parte del pañal, cercano al cordón umbilical. Puede deberse al roce con el pañal. Ante cualquier duda, consulta con el pediatra.
En muy pocos casos se da un problema con la caída de este muñón. Cuando esto ocurre, es preciso estar en contacto con el especialista.
Vigila si presenta un enrojecimiento anormal en la zona o desprende mal olor. La supuración de un líquido amarillento tampoco suele ser una buena señal, ni que muestre sangrados continuos.
La limpieza del cordón umbilical es un proceso sencillo que no implica dificultades. Esta etapa suele ser muy bonita para los papás, dejándoles un recuerdo valioso del momento. Cuando llevas a tu bebé a casa, después de dar a luz, debes iniciar un cuidado especial, hasta que se cae el muñón de lo que fue su cordón umbilical. Una buena higiene es primordial para que el proceso de caída se dé sin problemas. Sigue las indicaciones del especialista.