No hay mayor alegría que tener un hijo, es una experiencia que difícilmente se puede explicar si no se ha vivido. Pero, a pesar de ser algo maravilloso, no deja de ser un camino lleno de retos.

Una vez tienes a tu bebé en brazos, pasas por un periodo de adaptación, ya que te enfrentas a una situación completamente nueva. Al principio puede resultar duro, pero tras unos meses de conocimiento mutuo todo empieza a ser más sencillo. Hasta que, cuando ya creías que lo tenías todo controlado, llegan los 6 meses y tienes que enfrentarte a la temida dentición.

Qué es la dentición y cómo aliviar sus síntomas

Alrededor de los 6 u 8 meses comienzan a salir los primeros dientes. Es un momento complicado en la crianza de nuestros bebés, pues suelen estar molestos y muchas veces lloran desconsolados sin encontrar alivio.

Por ello, uno de los síntomas que indican que a tu bebé le están saliendo los dientes, es que su carácter se vuelve más irritable.

Observarás que sus encías están inflamadas y enrojecidas. Cuando el diente está a punto de salir, verás una protuberancia blanquecina que hace que el tacto de la encía sea duro.

Tu bebé comenzará a babear en exceso. De este modo, ingerirá parte de esa saliva y pasará al tracto urinario, acidificando la orina y produciendo enrojecimiento del culito del bebé.

En ocasiones puede haber fiebre y/o diarrea.

Es probable que a veces te hayas sentido impotente por no lograr consolar a tu hijo. Como hemos dicho anteriormente, son situaciones complicadas, pero existen remedios para que puedas ayudar a que tu hijo se sienta mejor. A continuación de mostramos algunos de ellos:

– Utilizar mordedores. Morder cosas duras les alivia. En el mercado existen diferentes tipos de mordedores que varían no solo en dureza, sino también en tamaño, forma y textura. Una opción alternativa a los mordedores son las galletas especiales para la dentición, más duras que las normales y con menos azúcares.

Masajear las encías. Puedes masajear suavemente las encías de tu bebé, bien utilizando tus propios dedos o bien haciendo uso de gasas. Si lo haces con tus dedos, es recomendable que estén fríos, ya que la sensación de alivio es mayor y se disminuye la inflamación.

Pañales absorbentes. Utiliza unos buenos pañales cuya capacidad de absorción sea más elevada. Así, su culito se mantendrá seco durante más tiempo y la probabilidad de irritación será menor. Junto a esto, es importante que tengas a mano alguna crema o pomada que reduzca la irritación en caso de que esta aparezca.

Alimentos blandos. Si el dolor es muy intenso es probable que no quiera comer. En este caso es recomendable que le ofrezcas alimentos más fáciles de digerir, como purés, compotas o yogures. Si son fríos, o al menos no muy calientes, mejor.

– Ponle baberos. La función de los baberos va más allá de evitar que se machen. En este caso, el exceso de baba puede hacer que el cuello se irrite, puesto que está constantemente húmedo. Por lo tanto, el babero se convierte en un protector en ese sentido.

El amor lo cura todo

Todos estos remedios están muy bien, pero lo que más va a agradecer tu hijo es el cariño que le puedas dar. Si echamos la vista atrás y recordamos cuando éramos pequeños, nos daremos cuenta de que no hay nada más reconfortante que el calor y afecto de una madre o un padre.

Send this to a friend